Dialogo figurado entre dos sujetos totalmente ficticios llamados, por ej., Mariano y Ahmed ---
Ahmed: ¡Allah nos ayude!
Mariano: Pero Ahmed, que cosas dices, un Miércoles por la mañana. Y yo encima con resaca.
A.: Eso te pasa por consumir bebidas alcohólicas, que son un invento del Mal. Mahoma ya nos previno contra eso.
M.: Bueno va, venga, hablemos de Mahoma.
A.: No, no, tu no puedes hablar de Mahoma, no eres un fiel y por tanto, no eres digno de su sabiduria.
M.: Vaya ¿y como me hago yo fiel? ¿y fiel de que? Ya soy fiel a mi mujer y no veas lo que cuesta.
A.: Pues demostrando tu fé por Allah, nuestro señor, y Mahoma, su profeta y guía de nuestras almas.
M.: Aja, ... ¿si yo digo que tengo fé en Allah y Mahoma basta? ¿ya seria uno de los fieles, uno de los elegidos?
A.: Hombre, tendrias que demostrarla.
M.: ¿y como la demuestro?
A.: Haciendo un sacrificio por Allah, como dejar de beber alcohol.
M.: Vale, ya esta, no más alcohol, por Allah.
A.: No, no, eso no cuenta. No puede ser tan rápido.
M.: Ah, ¿que hay tiempo de espera hasta para ser fiel? ¿hasta cuando tengo que esperar para poder hablar de Allah? pero... ¿cómo puedo ser fiel al alguien del cual no puedo hablar?
A.: ¡Eso te pasa por que eres un infiel! ¡si fueses un creyente de verdad no harias esa clase de preguntas, sabrias la respuesta!
M.: ¿Sabes qué? Que en lo único que creo ahora es en acabar el turno. Pasame el cubo del portal ese anda, que me da a mi que Allah no se va a molestar en hacerlo por tí...
Nota: Cambiesé los conceptos clave por los de cualquier otra religión para obtener unos resultados bastante similares, incluso asombrosamente parecidos.